domingo, 22 de mayo de 2016

La revolución de Cervantes

A pesar de los denodados intentos de Donald Trump, Estados Unidos es cada vez más un país multiracial, que bebe sus raices de varias culturas. A mediados del siglo XX fueron los autores de origen judío, en los años sesenta los italianos y en los setenta y ochenta los afroamericanos. Pero si hay alguien que está revolucionando de alguna forma la literatura del pais en la última década es, sin lugar a dudas, el escritor hispanohablante. Son, en su mayoría, hijos de emigrantes de segunda o tercera generación. Hijos o nietos de abuelos cubanos o dominicanos, padres guatemaltecos, peruanos, madres colombianas o de cualquier país hispanohablante.
“Ya no somos vistos como bichos raros. Somos ciudadanos estadounidenses de facto integrados en su vida social y cultural y el mundo editorial así nos ve”, afirma Francisco Goldman, de madre guatemalteca y padre de origen judío. Pero el autor del reciente Di su nombre (Sexto Piso) señala un tema pendiente: “Que nos quiten las etiquetas de hispanos y que nos vean exclusivamente como escritores. Nuestros temas no son solo la identidad o la inmigración, sino todos aquellos puede interesar a cualquier lector”.
Prueba de que no son una anécdota ni una moda, como parecía en los años noventa, es la nómina de premios que han obtenido y su presencia relevante en publicaciones literarias y periodísticas. Desde Oscar Hijuelos, primer Pulitzer para un hispano en 1990 por la novela Los reyes del Mambo tocan canciones de amor; hasta Quiara Alegría, Pulitzer en 2012 por la obra de teatro Agua a cucharadas, pasando por Junot Diaz, Pulitzer 2008 por la novela La maravillosa vida breve de Oscar Wao. Entre medias, en revistas de referencia como The New Yorker o Esquire aumentan los artículos firmados por autores apellidados Alarcón, Cisneros, Manrique, Sellers-García, Pava, Álvarez, Mestre, Henríquez…
“No hacen más que reconocer la potencia de una cultura que hace tiempo que ha cambiado el rostro de la nación, punto de encuentro de las líneas maestras del universo panhispánico”, afirma Eduardo Lago, escritor español y exdirector del Instituto Cervantes de Nueva York. 

Éxitos de crítica y público



Óscar Hijuelos (Nueva York, 1951) se convirtió en 1990 en el primer autor de origen hispano en obtener el Pulitzer, por Los reyes del mambo tocan canciones de amor.A este autor de origen cubano le interesa enmarcar sus relatos en un contexto histórico: “Siempre he sentido que tenía como misión enseñar la historia de Cuba”.
Junot Díaz (Santo Domingo, 1968) de origen dominicano, obtuvo en 2008 el Pulitzer por la novela La maravillosa vida de Oscar Wao. Según aseguró el escritor entoces, “muchos estadounidenses se sienten amenazados ante el avance del español”.
Quiara Alegría Hudes, de origen puertrorrioqueño, logró el año pasado el Pulitzer por la obra de teatro Agua a cucharadas, segunda parte de una trilogía, recién estrenada con éxito en Nueva York.
Francisco Goldman (Boston, 1954), de madre guatemalteca y padre judio-estadounidense, ha logrado importantes premios por el ensayo El arte del asesinato político. ¿Quién mató al obispo? Asegura que “no hay que aislar al latino del resto del universo literario porque estamos haciendo simplemente novela contemporánea sobre nuestras experiencias”.